¿Empobrece el castellano el uso del móvil?

La pantalla del móvil está creando nuevos patrones de lenguaje
Fuente: Wikimedia

Basta con coger el teléfono móvil de cualquier joven para encontrar mensajes que son realmente complicados de descifrar. Abreviaturas, símbolos matemáticos en lugar de palabras y otra serie de características han puesto de relieve algo que puede estar dañando el lenguaje o, simplemente, renovándolo.

Una realidad incuestionable

Lo cierto es que el uso de las nuevas tecnologías es algo ya imparable. Más entre los más jóvenes de la comunidad, y es que son ellos los que explotan plataformas como Facebook o Twitter en la que el idioma tiene que adaptarse a situaciones como la inmediatez e incluso la restricción de caracteres y el número de palabras que se puede emplear.

Con todo, siempre hay que tener presente que no es lo mismo divertirse en Facebook o contactar con el servicio de atención al cliente de un casino online de Chile que estar escribiendo una redacción para el colegio o un currículum para una oferta laboral.

El peligro del uso de abreviaturas, símbolos ajenos al lenguaje y cualquier otra jerga relacionada con los chats es el de no distinguir el momento adecuado de usar este recurso. Es decir, si la forma en la que los jóvenes escriben en la pantalla de sus terminales salta a la vida cotidiana e incluso a la académica, lo más probable es que se esté haciendo un daño a la lengua que será difícil de solventar.

Ante esto solo caben dos opciones: resistirse enérgicamente o aceptar el proceso como la evolución natural del lenguaje.

Voces críticas

Puede que ante esta situación las voces críticas sean las más numerosas. Muchas nacen de la comunidad educativa, por lo que habría que prestarles atención al ser las que tienen un contacto directo con la forma de escribir y comunicarse de los más jóvenes.

La discusión es evidente. El castellano tiene unas reglas propias que pueden adaptarse a nuevas situaciones. Si bien esto no deja de ser cierto, la realidad es que la forma en la que se escribe un SMS o una entrada de Twitter dejan bastante que desear en cuanto a la ortografía y la gramática de la lengua castellana.

Más que en combatir la forma en la que los jóvenes se expresan, la tarea de los educadores es la de hacer que estos distingan a la perfección cuándo se puede emplear la jerga de las redes sociales y cuándo no.

La tarea puede llegar a ser ardua, pero es de gran importancia. Algunos expertos han señalado que el empobrecimiento del lenguaje escrito no tarda demasiado en dejarse notar en la expresión oral, algo que sí que puede terminar siendo un gran problema para los jóvenes que un día tendrán que ganar su lugar en el espacio público.

La evolución del lenguaje

Como sucede en casi cualquier ámbito, las voces críticas tienen enfrente a un buen número de entusiastas que rebaten con firmeza incluso las ideas más catastrofistas.

Para muchos, la idea de una renovación del lenguaje a partir de las tendencias impuestas en las redes sociales no deja de ser más que un proceso lógico que ya se ha vivido anteriormente con la aparición de la lengua escrita, la radio e incluso la televisión.

A todos estos medios de comunicación se les acusó en su tiempo de empobrecer la lengua, y es que la historia tiene la manía de repetirse con más frecuencia de la que se piensa.

Para este grupo de expertos, la lengua se está oralizando y renovando sin que corra ningún peligro.